martes, 13 de octubre de 2009

Mateo Ignacio

Sentado en el suelo
en medio de esos plásticos de colores
vas poniéndote de pie
comenzando cuentos con tu mirada bella.

Así tal cual
me miras desde allá
y tu nombre sale de mi boca con la ternura de los besos suaves
que le doy a tu risa juguetona
a tu risa rica
a tu risa alegre y espontánea
inocente y pura.

Cuando sientes que ya no te miro
tomas en tus manos un pedacito de vida y la observas
tus dedos se mueven
descubriendo esas formas que simplemente están
entonces alzas la mirada y te encuentras con mis ojos sonrientes
y me regalas esas preguntas tuyas
silenciosas…

Tu perfume llena la casa esta mañana en que sólo estamos tú y yo
haciendo fiesta con tus descubrimientos.

Eres el nombre que llevo en la boca desde que llegaste a mi vida: Mateo

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