domingo, 27 de diciembre de 2009

Demasiado tarde

Un grito desesperado va calando mis venas,
desintegra mi razón
y estalla hasta clavarse en tu espalda.
Tú no volteas.
Un árbol brota desde el techo
mientras salgo desnuda del mar de tus sueños,
un calambre amarillo recorre mis dedos
y por fin llego hasta tu pecho tibio
a recostarme en esas horas perdidas...
Tus manos tiemblan al acercarse
eres una herida abierta y profunda
que esconde la lágrima mal parida de mis entrañas.

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