domingo, 3 de julio de 2011

Me perturbas



Me dejas helada.






Tu distancia y tu silencio vistieron mis días de olvido y entonces aprendí a llorar menos y a sonreir más. De pronto, un día cualquiera, te paraste de tu silla y me recibiste con un abrazo. Tu calor abrigó mi cuerpo nuevamente, y tal cómo sentí con el primer abrazo que me diste, quise quedarme eternamente ahí. Mi corazón te buscaba; buscaba esa sonrisa que me cautivó, buscaba esa voz, esa mirada, esa ternura, que me devolvieron a la vida hace un año atrás.



Y de pronto, tus dudas te ciegan. Tu voz cambia de tono. Tus palabras son frías, heladas, odiosas. Tu actitud es ilógica. No tengo defensa. No tengo voz. No tengo derechos. Y es así como de pronto ya no tengo ganas de nada.



Me quedo abrazada a ese recuerdo.... a ese hombre que lo ha sido todo para mi. Sólo ése está en mi vida, en mis sueños, en mi piel. Ese que fuiste para mi y que ya no me quiere más...

martes, 28 de junio de 2011

Ahora qué...



Ahora que estás en algún lugar del olvido y que tus ojos no tienen la misma mirada que siempre tuvieron para mí, ahora que no tengo tu voz, que no sé de tus novedades, que no te busco ni te espero, ahora que no te apareces en las conversaciones, que no me preguntan por ti, ahora que pasaron los días y salí de tu vida para siempre, ahora que no soy nada para ti, ahora mismo me pregunto qué es volver a empezar. Mi empeño ha quedado a medio camino, en medio de las rocas y de las olas, entre tu mano y mi mano, entre tu piel y mi piel.



Ahora me detengo en el frío y te pienso. Pienso en todas las veces que te esperé, en todas las noches en que - como alguna vez te dije - fuiste mi último pensamiento antes de dormir y mi último sueño al despertar, en todos los besos que te dí y en los que guardé para que jamás faltaran. En las horas en que pasamos observándonos, en los minutos en que soñábamos historias distintas. En las sábanas que nos recibieron, en los desayunos que compartimos, en los paseos de tu mano a la orilla del mar, en las copas llenas de tantas noches...



Ahora que las nubes no se definen en mi ventana, y los espacios de mi vida no llevan tu nombre, ahora que habrá madrugadas en las que te recuerde, espacios donde te imagine, alguna que otra lágrima que ruede por ti.... ahora puedo volver a escribir.

Todo



Un sábado helado y llovido de junio luego de un año sin vernos.

En el sillón de antaño, el libro de poemas que acababas de regalarme "tu tío abuelo... de ahí viene lo tuyo, es el único ejemplar y ahora no puede estar en mejores manos" y entonces vino el abrazo que calzó justo en tu abrazo.
Todo quedó resumido en ese instante; mi voz ya no guardaba rencor, ni tu mirada era de molestia; de mi boca sólo salió la verdad sana para clavarse justo en tu corazón.
Estábamos parados frente a frente, te apoyabas en una de tus repisas de libros, más allá tus aviones, más acá el escritorio de mi niñez en Mosqueto 491 y en el aire el tiempo pasando de largo por nuestra conversación.
Inflaba mi pecho el alivio de hablar sin el temblor en mi voz y con la certeza de que estabas entendiendo cada cosa que decía, cada palabra, cada letra, cada idea, cada verdad.
Mi teléfono sonaba entonces, insistentemente.
¡Pero tú me estabas hablando! nada ni nadie era más importante en ese momento,
"Contesta si quieres" - dijiste - pero no me habría perdonado perder el hilo de esa conversación que jamás pensé tener, que nunca creí posible tener con esa tranquilidad.
A ratos me parecía que tus ojos se llenaban de lágrimas, a ratos lo sentía en tu voz. Hablamos sin atropellarnos, sin levantar el tono, sin ofendernos, sin evitar ningún tema...

Papá, fue la primera conversación que mantenemos de adultos, si no la primera conversación de nuestras vidas...

domingo, 8 de mayo de 2011

07 de mayo



Me detuve en las líneas deformes que dejaron las trizaduras en la cerámica blanca... y me sorprendí pensando en esta fecha. Me encontré muy lejos de aquí, con tu sonrisa blanca conquistando mi vida que luego de esa noche fue tuya para siempre...
Ahí estaba yo, en aquella esquina comprando cigarrillos; hasta ahí llegaste tú, fresco, espontáneo, casi feliz... y entonces nos abrazamos como dos amigos de toda la vida, con la ansiedad insólita de haber esperado tanto ese momento... Salimos del lugar conversando; me reprochabas no responder tus llamados yo te demostraba no tener llamadas perdidas... Llegamos a tu auto cruzando el frontis de la edificación fría y gris que nos cobija a diario; me abriste la puerta, aún recuerdo de quién hablábamos en ese momento. Al interior había un aroma a limpieza, a preocupación, a dedicación. Estaba nerviosa pero por alguna razón también estaba feliz.
Te sentaste frente al volante y partimos, dando inicio a una noche que no olvidaría jamás, a una noche que fue determinante, a una noche que hoy regresa burlándose del tiempo, burlándose de mi...
Cuando bajamos del auto en el estacionamiento aún existía esa densa distancia entre los dos... distancia que nos mantuvo impenetrables sólo por unas horas, sólo por unas copas.
Recuerdo tu rostro en ese primer bar, estabas sentado frente a mi. Tenías puesta la misma chaqueta que llevabas para mi cumpleaños meses después; ese color te sienta bien. Yo te interrogaba mientras encendía un cigarro tras otro, quería escuchar lo que quería escuchar, lo que había ido a escuchar... y tú respondías, con la misma coquetería que yo preguntaba, sin decirme nada...
Luego de los candentes bailes de los asistentes y del hombre de color cantando y bebiendo ron en un pocillo de greda, luego de la pendencia y del sable, salimos de ese lugar rumbo a un espacio "para conversar".
Volviste a sentarte frente a mí, entonces no disimulé las ganas de tenerte cerca y te invité a mi lado. Hasta ahí llegaste. Coqueto. Distendido. Nervioso. Afable. Feliz.
No recuerdo qué preguntas hiciste, pero con seguridad las respondí todas; mi teléfono en silencio vibraba en la cartera, yo quería detener el tiempo, quedarme siempre ahí. Quedarme siempre a tu lado.
Tú me contabas tus historias, me hablabas del accidente acontecido días antes, aquel accidente que finalmente terminó por unirnos.
Yo miraba tus ojos, tu boca, cada vez más cerca de mí. Quería dar ese siguiente paso. Cruzar esa delgada línea que nos separaba. Quería sentir el calor de tus labios pero tenía la certeza, que aún deseándolo tanto, eso podría ser un gran error.
Hablabas de tus años de unión, hablabas de ella y yo escuchaba en silencio repasando en mi cabeza las diferencias que existían entre tu vida y la mía. ¿cómo fue que llegaste a decir que llevabas tantos años invicto? Como sea, eso jamás me convenció y no fue motivo para acercarme, al contrario me hizo retroceder cien pasos y volver a mirarte desde lejos... Luego sólo recuerdo el momento en que nos acercamos lentamente el uno al otro, y como dos adolescentes irreverentes nos fundimos en un maravilloso, infinito y eterno beso.
En ese momento lo supe...
Podría ahora mismo detallar cada una de las palabras de la conversación que mantuvimos... pero qué importancia tiene ahora? Nada de lo que escuché esa noche existió en realidad. Y el resto es historia, yo me volví una niña y no supe de razones... me sumergí en esa alegría infantil, en esa fantasía, en esa burbuja que hoy ya no existe. Y ahora, cuando ya ha pasado toda una vida, te miro y no te conozco. Los besos del hombre amado fueron compañeros de mis lágrimas, y nada volvió a ser igual.

jueves, 17 de marzo de 2011

Con tinta fresca VIII

Me duele la vida
eso me causa tu indiferencia
un dolor que no duele en ninguna parte,
pero que me llena por completo
que envuelve mi piel
que llena mi cuerpo
que recorre mi organismo
que quema mis entrañas
y estalla en mis ojos.
Me duele la vida
cuando te recuerdo
y sé que no te tengo
y tal vez jamás te tuve
probablemente jamás sentiste nada por mí
y sin embargo
tu sonrisa
tu mirada
tus caricias
completaban mi ser.
Me duele la vida
en este llanto que no cesa
en estas lágrimas que queman mis mejillas
en la última súplica que tuve el valor de entregarte
y que tu indiferencia congeló en mi pecho.

Reg.. 1103178745335

miércoles, 16 de marzo de 2011

Con tinta fresca VII

Mis ojos
cansados ya de llorar
corrieron tras mi corazón esta tarde
buscándote.
Mi cabeza decía: retrásate y no te toparás con él
y todo mi ser voló lo necesario
para hallarte
para saludarte
para contemplarte
y
mis ojos
cansados ya de llorar
no pudieron mirarte...

Reg. 1103178745144

domingo, 30 de enero de 2011

Con tinta fresca IV

Dejé de buscarte hace mucho,
sin embargo todo te trae hasta mí,
sin pedirlo, sin quererlo, sin necesitarlo
me hablan de ti y de tus palabras amarillas dedicadas a otra.
Mi piel se eriza de dolor
y en mi pecho late
cada vez con más fuerza
el recuerdo de lo que fueron mis días junto a ti.
Qué rápido puede alguien olvidar,
yo no lo sé hacer
evito tu mirada, tu voz
pero despierto en la mitad de la noche
con tu existencia escarbando mi alma.
Tu vida no sabía
que entraba en la mía tan profundamente
que ahora sencillamente no sé seguir.
Das vuelta la página
cierras los ojos
cierras las puertas
y yo quedo al otro lado
esperando que el olvido se instale para siempre entre nosotros dos.


Reg. 1101308375285

Con tinta fresca III

Qué extraño de ti?
Tan solo tu voz cada noche
tu beso al encontrarnos
tus ojos lindos
tu boca diciendo te amo
el susurro de tu voz en mi cuello
tu mano tomar la mía
tus pasos llegar hasta mi
tu sonrisa blanca
tu risa contagiosa
tu presencia en mi mesa
tu cuerpo en mi cama
tu mirada en mis senos
tu corazón latir en mi pecho...


Reg. 1101308374295

Con tinta fresca II

Quiero encontrar
el camino de regreso
al lugar de mi vida
en que tú no estabas,
sólo al lugar,
no al momento.

Reg. 1101308373915

Con tinta fresca I

Apenas pasan los minutos de mi amanecer,
tu recuerdo se acerca silente y hastiado
el frío entonces inunda mi pecho
y siento el vértigo
de caer en cuenta
que nos hemos perdido para siempre.

Reg. 1101308373908

sábado, 22 de enero de 2011

Mírame ahora...

Mi piel lo presentía,
tenía cierta certeza de que no importaba qué gesto hicieras
de cualquier modo yo te besaría esa noche.
Eso quería,
ese primer beso al que no le sigue ninguno igual...
y mírame ahora
voy detrás de tus pasos hecha lágrima.


Reg. 1101228315408

Me quedo con ese recuerdo

Tan
pero tan maravilloso
que prefiero quedarme con ese recuerdo.
Con ese rostro
con esos besos
con esas caricias
con esa calma
y esa suavidad.
Anoche entendía porqué le escribí con tanta añoranza a tus besos...
pero sí, puedo vivir sin ellos.

Reg. 1101228315415

Magia

Yo quería quedarme siempre ahí,
pensaba en qué poder hacer
qué palabra decir
qué hechizo inventar
qué plegaria
qué milagro
qué finalmente
sería capaz de dejarte en mi vida para siempre...
No había acabado de resolver eso
cuando dijiste "Me tengo que ir"
yo me quedé pegada en tus ojos abiertos
en tu boca bella
en tu barba crecida
en tus dedos acariciando mi pelo;
no dije palabra
porque sabía que si alguna letra salía de mi boca
rompería para siempre la magia de ese momento único.

Reg. 1101228315392

miércoles, 12 de enero de 2011

Yo te esperaba

Yo te esperaba...
pero en realidad aún te espero
el tiempo sola que necesito
no es más que el espacio donde me faltas.
En tu ausencia te busco
en mis sueños
en mi amanecer
en mi madrugada
en mis desvelos
en mis poemas
pero mis palabras no te llegan
no te alcanzan;
yo te amo
con mi vida
necesito decírtelo una vez más
y así convencerte
pero de qué sirve?
qué esfuerzo? qué argumento?
qué podría traerte de vuelta a mi?

reg. 1101128244891